Autora:
NIKLEVA, Dimitrinka Georgieva. (2008). “Didáctica de la Lengua y Literatura”, “La oposición oral/escrita: consideraciones terminológicas, históricas y pedagógicas”, vol. 20 p. p. 211-227, Universidad de Granada, Departamento de Didáctica de la Lengua y Literatura; nikleva@ugr.es.
Resumen:
La reconocida autora comienza expresando que oralidad y escritura se complementan e influyen mutuamente. El estudio de la oralidad requiere de la escritura, porque esta va acompañada de la capacidad de análisis, reflexión y abstracción. Las sociedades ágrafas utilizan recursos mnemotécnicos para el estudio de la modalidad oral.
Por otro lado afirma que la lengua oral debe aproximarse a la escrita, ya sea en lo léxico, en lo sintáctico y en las organizaciones pragmáticas textuales.
Luego expone las posturas antagónicas de los preceptos de Juan de Valdés: “escribe como hablas” y de Santa Teresa de Jesús: “habla por escrito”. Lo cierto es que nadie habla como escribe ni nadie escribe como habla.
Afirma que está mal expresar “lengua oral” o “lengua escrita”, porque la lengua es la misma y una. Es el mismo código. La variante es la modalidad del medio, de la intención y del fin comunicativo.
La lengua tiene dos modalidades cada una de ellas con rasgos peculiares. La modalidad oral o viva y espontánea posee códigos paralingüísticos (intensidad o énfasis, velocidad de la voz y entonación de la emisión); cinésicos (gestos, lenguaje y movimientos corporales) y proxémicos (distancia entre los interlocutores).
En cambio, en el texto escrito se halla una descripción de los códigos de la modalidad oral o una mímesis de ella. En la escritura se encuentran marcas diatópicas, diastráticas y diafásicas. Influye en la escritura el nivel cultural del escribiente.
De ahí surgen las cuatro clases de los sistemas discursivos del lenguaje: hablado, el discurso codificado por el hablante en una conversación, por ejemplo; escrito, el discurso codificado por un escritor en un libro, verbigracia; oralizado, lectura en voz alta y transcrito, cuando de lo expresado oralmente se toman notas o apuntes.
También menciona que desde la antigüedad la escritura se impuso en distintos ámbitos: religioso, judicial, administrativo, científico y periodístico.
Concluye que se deben usar las expresiones: “modalidad oral” y “modalidad escrita” para mostrar las formas complementarias en que se manifiesta una misma lengua.
Palabras clave: Oralidad, escritura, “se complementan”, modalidades de al lengua”, enseñanza, lingüística, discurso, códigos.
Valoración personal: Este texto muestra la importancia de la modalidad oral de la Lengua y las carencias que presentan los educandos al respecto.
También recuerda lo normativo acerca de la ley Orgánica de Educación, 2 / 2006, de tres de mayo, cuyos objetivos en todas las etapas educativas son que los aprendices logren el dominio de las dos modalidades de la lengua.
Aportes al abordaje didáctico del tema tratado: Es un texto que sirve para enseñarle al alumno las manifestaciones de la lengua, con sus matices e importancias particulares. Tanto una modalidad lingüística como la otra, deben ser correctas y explícitas en el momento de la comunicación para poder transmitir realmente y precisamente lo que se desea.
Bibliografía útil:
BAJTÍN, Mijaíl Mijáilovich. (1985). Estética de la creación verbal. 1ª parte. México: XXI, Siglo veintiuno editores.
BLANCHE, Claire y BENVENISTE, Émile. (1998). Estudios lingüísticos sobre la relación entre oralidad y escritura, Barcelona, Gedisa, 176 pp.
MONSONYI, Esteban E. (1990). ”La Oralidad”. Venezuela. Artículo del “Anuario para el rescate de la Tradición Oral en América Latina y el Caribe”. Revista No. 02 UNESCO.

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